miércoles, 18 de abril de 2018

La carga de la presión social

Desde pequeña tuve claro que no estaba en mis planes casarme joven ni ser madre a temprana edad. Tampoco el tener una boda grande o llegar virgen al matrimonio. ¿¡Una niña pensando en eso!? Pues sí. 

Me recuerdo de ocho años recostada en el sofá de la habitación de mis padres, practicando mi lectura con las revistas Cosmopólitan que mamá apilaba sobre una sillita dentro del baño. Mi sección favorita era Amor, deseo, pasión. O algo así se llamaba. 

Ahí relataban maravillosos artículos como: 'El sultán nos revela las técnicas aprendidas en su harem', '8 tips para hacer explotar de placer a tu hombre con la lengua', 'Te presentamos el kamasutra Hindú', entre otros. Y todos y cada uno de ellos relataba con lujo de detalles el acto sexual y lo delicioso e imprescindible del mismo en la vida de cualquier persona. 
Por lo tanto, parte de mi auto crianza fue el tatuarme en la frente: 

EL BUEN SEXO ES INDISPENSABLE. 

¿Y cómo podría yo saber si el sexo que tendría con mi futuro marido iba a ser bueno, si esperaba a mi noche de bodas a descubrirlo?, ¿pero cuál boda, si no quiero una? Total, que eso era lo que pensaba. 
Me hacía sentir incómoda ver lo aprensivos que eran mis padres con mi hermana mayor. No podía siquiera charlar con hombres, ni salir a pasear con amigas, ni nada. Ella terminó casándose con quien le prometió sacarla de mi hogar, y años después ha pasado por tres maridos distintos. No es que esto último sea malo, sino que creo fielmente que, quizá si mis padres no hubiesen sido tan cerrados y machistas con ella, mi hermana habría sabido que no tenía que casarse con el primero y que no era su obligación soportar infidelidades ni conformarse con lo que fuese.

Pero vaya, que ese no era el tema de esto...

Lo que quiero decir es que, a pesar de tener esas ideas claras desde chica, el pasar del tiempo y mi alrededor me hacen sentir con prisa. Mis conocidas comenzaron a embarazarse y casarse desde la secundaria. Hoy tengo 25 años y la mayoría de ellas son madres de al menos una criatura. Y mis compañeros empezaron a esa misma edad a embarazar chicas. Porque ninguno se casó sino hasta después de tener 18 años.

A mí me daba risa todo esto. Pensaba: ¿estas chicas no ven más allá de parir y calentarle tortillas a su viejo después de que éste llega todo cansado de la maquiladora? 
Secretamente me sentía algo superior, qué tontería de mi parte. Como si yo valiese más por lo que decidí para mi vida... En fin. 

El caso es que ahora tengo 25 años y hasta ayer no me sentía presionada. Anoche me invadió en sueños un pensamiento terrible: Si no tienes hijos pronto, ya no vas a poder. ¿Cuántos años más vas a esperar para casarte?, ¿y la casa pa cuándo la compras? ¡Pero si no tengo trabajo, todavía estoy estudian...! ¡Pero el tiempo se pasa, niña!, ¿de verdad vas a poner tus estudios antes que ser madre? Llevas mucho tiempo tomando anticonceptivos, y tu tía Yaya quedó estéril por tomar esas cosas...

Ya no pude dormir. Desde ese momento traigo una tensión en los hombros y espalda que nomás no se va. ¿Pero por qué me estoy preocupando, si yo decidí no casarme ni procrear siendo joven?, ¿será que las llamadas de mi madre para cuestionar cuándo le voy a dar nietos, me están afectando? O quizá es ver a las mujeres a mi alrededor casándose, teniendo hijos y viviendo una realidad de ensueño.

No sé, pero me pesa. 

Encontré el blog perdido

Sabía que existía este blog. Lo sabía pero no podía encontrarlo.

Años después, aquí está. 

Me da tanto gusto encontrarlo y poder acceder a él. Esto me dará oportunidad de volver a escribir. No necesariamente de mi experiencia con Cerazette (que dejé de tomar el año pasado), sino cosas en general. 

Espero ganar lectores y poder leer también sobre otras personas.

Saludos.

lunes, 11 de agosto de 2014

Cerazette me está matando (cuarta y quinta semana)

Esta pastilla me está matando.

Tengo náuseas y mareos todo el tiempo, mis emociones están a flor de piel. No paro de llorar y no puedo dormir de lo triste y asqueada que me siento todo el tiempo. También me ha provocado una resequedad vaginal que vuelve la relación sexual muy dolorosa tanto para mí como para mi pareja.

Estoy desesperada.

miércoles, 23 de julio de 2014

Cerazette (segunda y tercer semana)

No tengo nada que escribir a diario.
Los efectos secundarios de esta pastilla no son tan grandes como para escribir algo nuevo cada día.
Pero sí tengo cosas que comentar, como:

Ha aparecido acné en mis brazos, espalda baja y en algunas veces en la cara y hombros (mucho menos que en los brazos)
Esta pastilla da mucha náusea.

Algo que me parece muy, muy curioso es que el crecimiento de mi vello corporal ha aumentado muchísimo.
Antes, me depilaba  (por ejemplo) un lunes y podía estar tranquila todo el martes. Ahora no.
Me depilo el lunes y el mismo lunes por la noche debo volver a hacerlo.

Con las cejas igual. Al día siguiente ya me han salido muchos vellitos.

martes, 8 de julio de 2014

Cerazette (día 9 y 10)

El día nueve tomando Cerazette fue el día lunes 7 de Julio.
A diferencia del domingo, me sentí bien durante casi todo el día.

No tuve mareos ni estaba débil, pero sí sentí en ambos días una especie de "malestar" en la boca del estómago. No sé si se logre entender, pero lo he sentido como si estuviese "barrido".

También he presentado un cólico intestinal. No es fuerte ni muy doloroso, pero lo he sentido estos dos días.

El acné que estaba debajo de mi nariz y por sobre los labios ya desapareció. Sólo eran dos granitos y ya no están.

Ah, pero eso sí, hoy día 8 de Julio amanecí con estos en mi brazo izquierdo:


Por cierto, creo no lo he comentado. En estos diez días tomando Cerazette he notado aumento en mi busto. No es mucho, pero mi novio y yo nos damos cuenta de ello. Es un aumento considerable mas no tan notorio para el resto de las personas.




Cerazette (día 8)

Durante el día 4, 5, 6 y 7 no noté nada diferente.

Me sentí normal, mi ánimo y mi líbido como comunmente. Los granitos siguieron allí y no hubieron nauseas ni mareos. Tampoco bochornos.

El día ocho fue que me sentí muy débil.

En la mañana sentí algo de mareo. Bueno, no mareo, pues. Sino, como que se me "iba el piso". Adiós equilibrio y la vista un tanto nublada.

Estos sintomas son perfectamente normales en mi cuando estoy menstruando. El problema es que ya no estaba menstruando.

Debo aclarar que soy muy irregular. En veces me viene sólo dos días, una ocasión duré sangrando 28 días consecutivos. Lo normal es que me venga entre 10 y 11 días, dos veces por mes.
Ahora que empecé tomando Cerazette el primer día de la menstruación, sólo me duró el sangrado seis días (del domingo 29 de Junio al viernes 4 de Julio).

Fue sorprendente ya que no me sentí mareada, ni tuve cólicos, nauseas, y tampoco estaba débil.

No fue sino hasta el día ocho tomando Cerazette que estuve muy débil.
En la mañana tranquila, al llegar de la iglesia también estuve bien. Comí en casa de mis suegros y todo estuvo normal.
En mi ciudad hace mucho calor así que estaba acalorada, pero fue debido al clima y no a la pastilla.

Al llegar mi novio y yo a mi casa fue que me sentí débil. Tan pronto me senté en la cama, adiós fuerzas; no podía mantener los ojos abiertos, tampoco sentarme, levantar las manos o siquiera moverme del todo.
Después de un rato (no supe cuánto) empecé a recuperar fuerza pero seguía muy, muy aturdida.

Al cabo de unas horas así volví a sentirme bien.






miércoles, 2 de julio de 2014

Mascarilla infalible contra el acné y otros granitos

Nunca fui de tener acné. En mi nariz y algunas partes de la cara tenía puntos negros. A la fecha los tengo, pero en cantidad pequeña.

Desgraciadamente para mi, cuando era una puberta de 13 o 14 años, la espalda, brazos y pecho se me infestaron de granitos rojos.
Todos ellos pequeños y medianos, horribles al tacto y desagradables a la vista.

Obviamente me sentía muy mal, porque a demás de sentirme desesperada y triste por tener esos seres extraños sobre mi cuerpo, me causaban comezón y el rascarme los multiplicaba

No cuento con fotos mías de esas zonas en ese entonces, pero encontré estas en internet y justamente así estaba yo:

Bueno, estaba en un punto medio entre la primera y segunda foto.

Intenté un montón de cosas (jabones Asepxia®, pastillas, cremas y tratamientos naturistas, dietas) y ninguna resultó. Tuve que investigar con señoras de la tercera edad para que me recomendacen remedios caseros. Prové varios (como el de la clara de huevo con limón o el jabón con azucar), de los cuales me funcionaron tres. Y de esos tres uno es mi favorito, pues me eliminó el acné casi totalmente, y me mostró resultados desde la primera aplicación.

Estas fotos sí son mías. Así quedé después del tratamiento que yo empleo. No desapareció los granitos al 100% pero, comparando a como estaba antes, ¡es un cambio enorme!


La receta es la siguiente:

Ingredientes:

  • Azucar morena
  • Sal (puede ser de grano o fina)
  • Aceite de oliva o crema humectante
  • Jabón para lavar ropa (jabón "de pan", lirio, zote)
En una taza agregas dos cucharadas de azucar morena y una de sal. Siempre es la mitad de sal en cuanto a azucar. Viertes aciete de oliva o la crema (lo necesario para hacer una pasta. No debe quedar líquida ni acuosa).

Al momento del baño, después de haberse lavado todo el cuerpo, aplicar la cantidad necesaria en el area a tratar. Se dan masajes circulares hacia un lado y luego hacia el otro. Si la piel no es tan sensible, el masaje puede ser a presión.
Debe evitarse el contacto con los ojos.

No es necesario dejar reposar. Se enjuaga con agua fresca o fría.
Si la piel queda aceitosa, debe lavarse con el jabón de ropa y enjuagar con agua fría.

La píel va a tener una apariencia rojiza debido a la exfoliación. Desaparece en un rato.